Un ángel paso por mi ventana,
y me dejo una paloma muy pequeña.

Esa paloma me hizo recordar que,
cuando yo era pequeña todavía no podía hablar.
Esa paloma no sabia volar,
entonces me acorde de cunado yo no sabia andar.
Esa paloma tampoco sabia piar,
entonces recordé cuando yo no podía jugar.
Esa paloma tan pequeña y tan indefensa,
me hizo recordar,
que cuando somos pequeños,
tambien somos indefensos.
Esa paloma me hizo ver ,
que por indefenso que seas podrás crecer.


